Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia

México, D.F., 17 de mayo de 2013

COPRED se pronuncia por reconocer la Homofobia y Transfobia como graves flagelos contra los derechos humanos de las personas de la diversidad sexual y en general contra la población de la Ciudad de México.

23% del total de las quejas que recibe el COPRED provienen de la comunidad LGBTTTI.

Hoy, 17 de mayo, se conmemora el Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia, instituido a raíz de que en 1990 la Organización Mundial de la Salud (OMS) suprimió a la homosexualidad de su lista de trastornos mentales, lo que implicó el reconocimiento de que la orientación sexual no se elige, ni se debe intentar modificar.

Casi dos décadas antes, en 1974, la Asociación Psiquiátrica Americana eliminó a la homosexualidad de la lista de enfermedades de su Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales.

La homofobia es el término para referirse a la incomodidad, aversión e incluso odio hacia la homosexualidad y los homosexuales (especialmente del sexo masculino) aunque también incluye la lesbofobia, la bifobia y la transfobia, que se refieren al odio o aversión al lesbianismo, bisexualidad y transexualidad, respectivamente.

La homofobia toma sus bases de prejuicios individuales y sociales, y deja ver una real hostilidad y exclusión de las personas homosexuales y transgénero -hombres y mujeres- que repercute en todos los aspectos de su vida.

Un aspecto que contribuye a extender la estigmatización de las personas con una preferencia sexual distinta a la heterosexual, es la idea de su propensión a tener prácticas de riesgo que las exponen en mayor medida a ser infectadas por el virus de VIH-SIDA o contraer infecciones de transmisión sexual (ITS), desconociendo la complejidad de las prácticas de riesgo en la que se encuentra inmersa toda población sexualmente activa de la Ciudad de México, situación que es necesario reconocer para desarrollar medidas de prevención adecuadas.

Según datos del Informe de casos de discriminación en el Distrito Federal enero-marzo del 2013, elaborado por el COPRED y el cual fue presentado hace unas semanas, el 23 por ciento de las quejas que llegan al Consejo pertenecen a la comunidad Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual, Transgénero, Travesti e Intersexual (LGBTTTI).

Algunos de los casos que se presentaron en el COPRED, relacionados con la población LGBTTTI, tratan temas como: conflictos familiares derivados de la falta de aceptación de personas de la diversidad sexual dentro de sus familias, discriminación en el trabajo basada en la orientación o preferencia sexual, la incitación al odio y rechazo de las personas homosexuales en redes sociales como twitter y facebook, el impedimento basado en prejuicios para la práctica de un deporte como el futbol para mujeres transexuales, denuncias de presuntas detenciones arbitrarias y abuso de poder de parte de elementos de seguridad,  acoso escolar a adolescentes homosexuales a nivel medio superior de escuelas públicas y agresiones verbales de parte de predicadores religiosos en las inmediaciones del zócalo capitalino.

Como se aprecia a continuación 11.1% de los casos de discriminación fueron motivados por la orientación o preferencia sexual de las y los agraviados. Asimismo se suman el 3.7% de los casos donde la expresión de rol de género de las personas transexuales es motivo de su exclusión y discriminación.

Según los datos de la organización civil regiomontana Explorat A.C. el Distrito Federal ocupa el primer lugar en cuanto al reporte de crímenes por homofobia, seguido de Michoacán y el Estado de México.

Por ello en la ciudad de México es pertinente reconocer que la homofobia es una práctica que contraviene todos los derechos logrados y los avances que en materia de igualdad y no discriminación tiene esta entidad y que es preciso atender identificando las creencias negativas asociadas a la homosexualidad, proporcionar mayor información acerca de las complejidades de la sexualidad humana y hacer las acciones de sensibilización correspondientes para desarrollar empatía y aceptación frente a las diferencias de los demás.

Es decir crear un nuevo conjunto de creencias que permitan la inclusión de la diversidad que existe en la sociedad y en cada uno de los individuos, implica desarrollar una actitud de apertura al cambio, una cultura de inclusión y de no discriminación.